Qué maravilla esta ondina, lástima que no
pueda estar acá. No puede estar acá porque no tiene pies, no sabría caminar
junto a mí. Y si un día le nacen pies ya no será ondina y no sé si pueda
quererla, así tan igualita a todas sería ninguna. Mejor mi ondina te visito
mientras duermo, total nadie sabe dónde estoy cuando cierro los ojos, vos me
cantás y me lleno de vos. Entonces abro los ojos, escribo en mi máquina de
escribir un cuento sobre mi ondina que yo inventé lejos, en el país de los
sueños, y beso a mi mujer que vive en el país de los vivos, que sí tiene pies y
sabe caminar muy bien, sin hacerme caer porque se resbala todo el
tiempo.
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