sábado, 12 de septiembre de 2020

Anoche soñé que estaba en Matheu. Un fantasma me abrazaba. Tendidos en el pasto, el fantasma no quería saber nada de besos. El sueño resultó una sucesión de abrazos que se rompían a cada intento. Cuando desperté palpé la tristeza de existir.  

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